Lo más probable es que la vagancia llegue a tal nivel, que no me apetezca hacerme la comida, así que una pizza suena el complemente alimenticio idóneo para hoy. Está claro que la pizza es algo sanote sanote, de hecho, si comes mucha, te crece una camisa super fashion de Armani, a juego con los pantalones de D&G, y luego en la cara te crecen también unas super Ray-ban y como no, un pelo con un toque elegante, y agresivo a la vez. Si, estoy hablando de que si comes mucha pizza, te conviertes en italiano.

Pero bueno, eso se quedará a un lado en cuanto aparezcan mis queridos compañeros de habitación. Uno de ellos es atleta, musculado, ojos azules.... muy sexy, y aunque su única dieta sea alcohol y Doritos con queso, las dos primeras facetas hacen de él un hombre eficaz en la discoteca.
Otro de ellos, lleva gafas normalmente y su cara recuerda drásticamente a la raza Dogo argentino. Es todo un personaje, su mayor pasión es quejarse. Es como una abuelita, que lo que mas le gusta es decir lo mal y pocha que esta. Aun y todo es buen tío, no como el primero, que me roba los ligues.

El último, un estudiante ejemplar de derecho, con sus metas claras, demasiado claras diría yo y con un gusto refinado para la música. Una de sus mayores pasiones, es enamorarse, o buscarse mujeres platónicas, hasta que, por supuesto, un día decide cambiar de objetivo lo que provoca un reseteo y un vuelta-atras en la historia de los platonicismos (dudo que esta palabra exista).
Bueno, me voy a ver Gossip girl, que empiezo a aburrirme de escribir. Lo siento por la persona que lo lea, espero no haberte aburrido mucho.
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